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Gris brillante en el fondo documental de la Fundación Espigas de Buenos Aires, Argentina
, por Analía Trouvé[1]

(Una tarde en el Museo Nacional de Bellas Artes:  Taller “Las bibliotecas de arte y la información artística no comercial: su captura, compilación y acceso”, Buenos Aires, 22 de agosto de 2004)

Así como en el mundo del color el gris es el tono intermedio entre el blanco y el negro, el mundo editorial también se define en colores donde el blanco es para las publicaciones producidas y difundidas por canales convencionales de la industria editorial; el negro para la ausencia total de edición-comercialización y el gris para las publicaciones que se elaboran y distribuyen fuera de esos circuitos comerciales convencionales. 

El  color  gris es  para lo que en la actualidad se conoce como “literatura gris” a partir del Seminario de York[2], cuando se la definió como “aquel material que no está disponible para ser adquirido por los canales normales de ventas y que es difícil de identificar y obtener”.

En 1997, en la Conferencia Internacional de Literatura Gris (GL97) se agrega, por primera vez, al de impreso, el formato electrónico. Con el advenimiento de Internet el autor ha cobrado una mayor independencia para comunicar sus nuevos textos, puesto que no necesita de un canal de publicación convencional, y este hecho hace que se esté hablando al respecto de  literatura gris claro.

El origen de esta terminología  nace a fines del siglo XIX, y se instala en la segunda mitad del siglo XX; deriva  del alemán “graue literatur”, y en la mayor parte de los idiomas occidentales el término siempre hace referencia al color: en inglés se denomina “grey” o “gray literature”, en italiano “letteratura grigia”, en francés “littérature grise”y en portugués  la palabra usada es “cinzenta”.

La definición se hace ardua, complicada y no es uniforme.  Por lo general se la reconoce por un patrón de características que hacen al contenido y al formato:

De los numerosos emprendimientos a nivel internacional para identificar, recuperar, almacenar, controlar y acceder a la literatura gris

–Conferencia Internacional sobre Literatura Gris, COSATI, NTIS, SIGLE, EAGLE, GREYNET[3]- la mayor parte de ellos se refieren al dominio científico-tecnológico;  escasa es la atención hacia las humanidades.

Para el ambiente anglosajón, la literatura gris es la literatura de informes, (report literature), producto de  avances científicos[4]  mientras que para el ámbito europeo, se extiende a aquella documentación que implica también a la literatura fugitiva, efímera. Este es el tipo de documento que suele encontrarse en una biblioteca de arte y es el objeto de esta ponencia. 

Aún no hay una verdadera toma de conciencia global sobre la real importancia que tiene la literatura efímera en las unidades de información especializadas en arte.

Cuando se recorren bases de datos la mayor parte de los registros representan información de publicaciones del mercado editorial convencional. Hay ciertamente referencias hacia tesis, informes, memorias de entidades de gobierno, asociaciones especiales, galerías, museos, etc.  Pero es raro encontrar registros sobre el material efímero, aquel “papelito” con mínimos datos como los de una  tarjeta de invitación a una exposición, un anuncio de una subasta de arte, una  hoja de antecedentes de algún artista[5], un  índice de cuadros o esculturas  expuestas en determinada galería o museo, una pancarta distribuida en un evento cualquiera, un desplegable que “habla” sobre determinado acontecer de la historia del arte en Argentina. 

El adjetivo "efímero", indica la duración de un día y por extensión, a algo pasajero[6].  Lo efímero entonces, denomina a algo acotado en el tiempo y en el espacio, a algo que  está sucediendo en algún momento, en algún lugar, y que debiera perder su interés y razón de ser una vez el suceso terminado.

Sin embargo, no es efímero el valor de la información que contiene este tipo de documento: ese simple “papelito” bien puede ser el hilo inicial para desmadejar una historia. Cuando no hay datos previos, cuando la historia aún no ha sido contada, esta literatura cobra un alto valor en el recorrido histórico de un artista, de un movimiento, de un grupo, de una galería o de un museo, esos documentos son capaces de hablar de la vida de artistas, coleccionistas, críticos, entidades que señalaron tendencias, que iniciaron vanguardias, que marcaron una época[7].

Esta documentación efímera no suele atraer, por lo general, el interés de los bibliotecarios. Lamentablemente, no siempre disponen del tiempo necesario para resolver todas las exigencias que demanda su tratamiento, que es problemático, requiere de precisión y una marcada concentración para obtener de ellos toda la información que encierran. Es así que, aún cuando forman parte de sus colecciones, este tipo de documento es difícil de recuperar en las bibliotecas de arte. (Debackère, 1994)[8].

El proyecto Fundación Espigas en la Argentina está revirtiendo esta posición.

Cuando Mauro Herlitzka, el presidente de la Fundación Espigas inició su prolijo rastreo por todo el país para identificar, adquirir, recuperar, compilar, organizar y almacenar cuanto documento tuviera que ver con arte argentino, marcó un hito no solamente en la historia del arte, sino de la bibliotecología argentina.

En 1995,  comenzó la tarea de volcar la información de toda esa marea documental, tan rica, tan diversa, de tan complicado análisis.

Fue un reto imposible de rechazar. Hoy en día la Base de Datos de la Fundación cuenta con unos 80.000 registros, que representan el fondo documental compuesto, en su mayor parte, por este tipo de literatura gris-efímera[9].

Desde el inicio, una de las principales preocupaciones de los directivos de la Fundación Espigas[10] fue rescatar la información total, en tanto se refiriera a la historia del arte en Argentina, cualquiera fuese la pieza analizada. Era necesario que de  cada texto se pudiera extraer todos los datos posibles y, obtener de ese todo, su totalidad. Es decir, aún siendo el documento algo tan “gris” como una antigua tarjeta de invitación con escasísimos datos, su compilación debería poder ofrecer un mecanismo de búsqueda y recuperación lo más completo posible. No había que descartar ni documento ni información. Es así como se inició y se realiza en la actualidad, la tarea puntillosa, cuidadosa, persistente de analizar punto por punto cada ítem.

Entonces, dados estos antecedentes, es necesario volver al epíteto "gris" para unirlo a su antónimo “brillante”.  Porque brillante es la información que este corpus contiene. Y brillante es el resultado para iniciar una investigación si algo tan sencillo y “gris” como una tarjeta de invitación sirve de fuente de información. Esa información tiene mucho valor, por que refieren a las primeras exposiciones de un artista en nuestro país, a corrientes innovadoras del arte extranjero;  a la trayectoria de las galerías,  al oficio de los pintores y sus discípulos, al nacimiento de un nuevo museo, a la repercusión de una determinada sesión de ventas, al rol de artistas argentinos en el exterior y a las visitas de los extranjeros en el país. 

Tantos datos vienen de esta literatura gris-efímera, que se puede organizar toda la memoria de un pasado.

Es de esperar que, a partir de ahora, los bibliotecarios de las bibliotecas de arte argentinas, acostumbrados a trabajar en comunidades de práctica en redes cooperativas desde hace ya tiempo[11], van a aceptar el desafío de reflexionar sobre el valor de la información que contiene este tipo de documento para encargarse de la búsqueda,  obtención, análisis, y gestión  de la literatura gris en cada una de sus bibliotecas; tanto más cuanto las tecnologías de la información y comunicación son herramientas que abren un camino de mejora en ese sentido.

Si Elizabeth Maria Ramos de Carvalho, actualizara su trabajo[12], los nombres de las redes Vitruvio, RIA y especialmente la Fundación Espigas, habrían de ser incluidos en él.

 

Bibliografía consultada

  1. Alberani, Vilma y Paola  De Castro. La letteratura grigia: politica e prattica. Ponencia presentada en el 3er.Convegno Nazionale dello Istituto superiore di sanità. Roma, 25-26 novembre 1999.  ii, 167 p.
  2. Alberani, Vilma y Paola De Castro. Grey literature: from the York Seminar (UK) of 1978 to the year 2000. (En: INSPEL, 35(2001), p. 236- 247.
  3. Carvalho, Elizabet Maria Ramos de. La literatura gris y su contribución a la sociedad del conocimiento. Ponencia presentada en la  67ª.Conferencia General de la IFLA, Boston, agosto  16-25, 2001.
  4. Debackère, Marie Claire. Problèmes rencontrés pour obtenir la littérature grise.  60ª. Conferencia General de la  IFLA, 21-27 de agosto de 1994,  (www.ifla.org/IV/ifla60/60papers.txt), consultado el 4 de febrero de 2004.
  5. Mason,  Moya K. Grey literature: its history, definition, acquisition, and cataloguing, (http://www.moyak.com/researcher/resume/papers/var7mkmkw.html), consultado el 3 de marzo de 2004.
  6. Owen, John Mackenzie. The expanding horizon of Grey literature. http://cf.hum.nl./bai/home/jmackenzie/pubs/glpaper.htm, consultado 13 de enero de 2004.
  7. Pagoriles, Eduardo. Silencioso salvataje de la historia del arte argentino (En: Clarín, 17 de septiembre de 2003)
  8. Población, D. A.; Noroña, D. P.; Currás, Emilia. Literatura cinzenta versus literatura branca: transição dos autores das comunicações dos eventos para produtores de artigos. (En: Ciência da Informação,  Brasília, v. 25, n. 2, 1995.
  9. Serini,  Paola. Attualità della letteratura grigia: il ruolo delle biblioteche nella sua valorizzazione. (En: Biblioteche oggi, gennaio/febbraio 2003,p. 61-72)

 

 


[1]Bibliotecaria Principal de la Cancillería Argentina; Coordinadora del Equipo Base de Datos del Centro de Documentación de la Fundación Espigas; Responsable de la Base de Datos de la Biblioteca del Museo Nacional de Bellas Artes,  septiembre 1993-abril de 2004.

[2] Seminario de York, Reino Unido, realizado entre el 13 y 14 de diciembre de 1978, por iniciativa de la Comisión de Comunidades Europeas, en la actualidad Unión Europea (UE) y la División de Préstamos de la British Library, hoy en día Centro de Servicios Bibliográficos y Provisión Documental de la British Library.

[3]GL (General Conference on Grey Literature, cuya 6ª edición se desarrollará en diciembre del corriente año), EAGLE (European Association for Grey Literature Exploitation) y su base de datos SIGLE (System for Information on Grey Literature); NTIS (National Technical Information Service de Estados Unidos), COSATI (Committee on Scientific and Technical Information); GREYNET, red internacional con sede en Holanda cuyo objetivo es promover y apoyar el trabajo de autores, investigadores, bibliotecarios e intermediarios de información en el campo de la literatura gris (http://www.greynet.org)

[4]De allí quizás el nombre del color gris, referido a la información generada por la investigación, con inteligencia, es el color del cerebro humano (o materia gris).

[5] En la Fundación Espigas es lo que se llama carpeta 0, con la cual se inicia el dossier especial para cada artista. 

[6]Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1992,  p. 559.

[7]Véase Arte y Documento, catálogo de exposición sobre el crítico Romero Brest, el coleccionista Francisco Llobet, el pintor Alfredo Guttero, las galerías de arte Witcomb, Pizarro y Bonino, producto de la investigación realizada en base al fondo documental de literatura gris de la Fundación Espigas.

[8] Esta autora coincide en su trabajo que no es un material que guste a los bibliotecarios, ya que su tratamiento implica suma atención, un cierto grado de especialización, su aspecto no suele ser muy atractivo -que atractivo puede tener una tarjeta de invitación a una exposición de más de cien anos?-

[9]En más de diez años, la Fundación reunió un patrimonio de 150.000 documentos, entre 37.000 catálogos de exposiciones (individuales, colectivas, subastas); 30.000 fotografías, 800 títulos de revistas de arte, 3.500 piezas entre libros y folletos, 3.100 videos, 32.000 notas periodísticas y un bloque de manuscritos en proceso de análisis. El material proveniente de la industria editorial convencional representa el 3,8% del total de los documentos y el 8,33% en relación a la literatura gris –efímera. El catálogo en línea, disponible en Internet (http://www.espigas.org.ar), recibe un promedio de 24.000 consultas anuales y algo más de 1.000 visitas de investigadores en su sede, Santa Fe 1769 1er. Piso, de la ciudad autónoma de Buenos Aires.  

[10]Director Ejecutivo de la Fundación Espigas hasta 2002, autor de la iniciativa del proyecto Fundación Espigas; en la actualidad es el Curador en Jefe de la Colección Costantini del Malba (Museo de Arte Latinoamericano).

[11]Uno de los trabajos más recientes de ese trabajo cooperativo es el  Vocabulario controlado de arquitectura, arte, diseño y urbanismo, compilado por Vitruvio, Red de bibliotecas de arquitectura, arte, diseño y urbanismo.

[12] Gerente de la Oficina Regional de IFLA para América Latina y el Caribe. Presentó un trabajo Congreso de IFLA 2001 sobre la contribución de la literatura gris a la sociedad del conocimiento.



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